De mea natura

A gritos llamo a Dios y no le encuentro,
será porque le grito y le chirría
mi voz como el graznido de la arpía,
la arpía que me late pecho adentro.

Pero el Infierno tiene un epicentro
que mina y desbarata mi alegría,
que estrecha con cadena negra y fría
la piel y el corazón, afuera y centro.

Y si la carne barre las murallas
que emanan del espíritu cristiano
como si fueran huecas antiguallas

mas la conciencia emplea férrea mano;
si ni ángel ni demonio; si ni agallas
será que simplemente soy humano.

Buscando voy dolor y sufrimiento
para escribir de forma desgarrada.
Si no sangra el poema para nada
lo quiero en este estúpido momento.

Estúpido soy yo que sin talento
intento encarcelar la llamarada
en rimas tan vacías y ahuecadas
que en vano por llenarlas sopla el viento.

Por ser será verdad pero por dentro
quisiera ser poeta de mí mismo
con la sinceridad por epicentro

como descarga del egocentrismo.
Para encontrar belleza en lo que siento.
buscando voy dolor y sufrimiento.