Por Arantza Díaz

Algunas veces hay emociones que provocan una quemazón en la boca del estómago, otras se fraguan en el cerebro y en algún momento se aferran a una mirada. Me acerqué a Kirmen Uribe para calmar mi sed de conocimento. Además de su cercanía, me regaló reflexiones profundas. Son pocos los que tienen el don de rozar la belleza. Kirmen Uribe es uno de ellos.

Kirmen Uribe nació en Ondarroa (Vizcaya) en 1970. Licenciado en Filología, estudió en Italia Literatura Comparada. Se ha dedicado a la enseñanza, a la traducción y también ha sido guionista. Tras llevar su Bar Puerto. Bazterreko ahotsak, un proyecto multimedia que unía música, poesía, y video-creación , de pueblo en pueblo, y publicarlo en formato de disco-libro (Bar Puerto, Gaztelupeko Hotsak S.L. www.hotsak.com), en 2001 vio la luz su libro de poemas Bitartean heldu eskutik, por el que recibió el Premio Nacional de la Crítica en 2002.

En 2003, invitado por la poetisa norteamericana Elizabeth Macklin, Kirmen Uribe presentó en Nueva York Zaharregia, txikiegia agian, un trabajo que reunía la música de Bingen Mendizabal, Rafa Rueda y Mikel Urdangarin, las pinturas de Mikel Valverde y los poemas del propio Uribe. Ese mismo año apareció un disco-libro con el mismo título. (Zaharregia, txikiegia agian, Gaztelupeko Hotsak, S.L. www.hotsak.com)

El realizador Arkaitz Basterra, basándose en el trabajo mencionado anteriormente, recogió los testimonios de los cinco artistas en su primer largometraje Agian. En 2006 publicó Portukoplak, una selección de cantos y poemas cuyo gran protagonista es el mar. En enero de 2007 la editorial norteamericana Graywolf publicó Meanwhile Take My Hand, la traducción de Bitartean heldu eskutik de Elizabeth Macklin.

Minutos antes de la presentación organizada por la revista Geu de Portukoplak en la taberna “Parral” de Gasteiz , Kirmen Uribe concedía la siguiente entrevista a IGUAZÚ.

Poesía

Iguazú: En la introducción de Mientras tanto dame la mano afirmabas lo siguiente: “Nuestra vida está marcada por las decisiones. Sin decidir no podríamos seguir hacia adelante. La labor más dura del escritor es también tomar decisiones. Hay que decidir lo que se dice y lo que no, qué palabra llevar al texto y qué palabra excluir del mismo. La poesía es un juego con el silencio.” ¿Cuándo decidiste ser escritor?

Kirmen Uribe: Decidí ser escritor en Italia. Fui a Italia, a Trento, a estudiar literatura comparada durante un año. Mientras estaba en Trento escribí mucho y pasé solo mucho tiempo. La distancia, el salir de Euskal Herria, el estar solo, el ver qué se hacía en Italia me ayudaron a tomar esa decisión. Creo que allí comprendí que ya había terminado ese tiempo de formación, que había durado muchos años, ese tiempo que me valió para conocer qué era la literatura, y allí decidí que iba a empezar no tanto a crear sino a publicar todo lo que anteriormente había escrito. Fue en la biblioteca de Trento donde tomé esa decisión.

Mucho antes ya habías escrito muchos de tus poemas…

Sí, había escrito poemas desde siempre. Comencé muy joven a escribir. Pero tenía una especie de conflicto con el hecho de publicar un libro. No me veía escribiendo un libro, no me identificaba con la imagen de escritor sino que prefería encaminar mi poesía de otra manera. La literatura era demasiado seria y por eso escribía las letras para grupos de música. Antes de publicar el libro (Bitartean heldu eskutik. Susa, 2001. www.susa-literatura.com) llevé a cabo Bar Puerto, un espectáculo en el que además de la música y de la poesía, aparecían los testimonios de gente normal que contaba sus vidas. Se trataba de un proyecto que mezclaba ficción y realidad. El siguiente paso fue publicar Bitartean heldu eskutik. Recopilé lo ya escrito, elegí muchos de los poemas que nacieron en muy pocos meses y quedaron plasmados en el libro. El libro surgió en una época muy especial.

¿Tienes que sentir lo que escribes?

Sí, sin ninguna duda. Tengo que sentir para poder escribir. Escribo los poemas de una forma muy lenta. Escribo muy pocos poemas. No soy una persona que escriba mucho como tampoco soy alguien que hable mucho. Creo que es algo que va con mi ritmo interior. Escribo un poema en la cabeza y luego lo traslado al papel. No me gusta escribir cientos, miles de poemas entre los que elegir más tarde.

¿Qué te impulsa a escribir?

Muchas cosas. Los poemas pueden surgir de una música, de un ritmo. Al fin y al cabo llevas dentro aquello que crea el poema. Escribes la primera frase y el resto viene detrás siguiendo ese ritmo. Es algo intuitivo.

Pero cuando estás triste o te pasa algo … ¿Alguna vez la tristeza te ha influido a la hora de escribir?

Sí. Ese es el caso de Bitartean heldu eskutik. Es un libro que surgió de la tristeza. Es un libro que va del negro al blanco. De alguna forma me hizo salir de un agujero. Eso supuso ese libro.

Tradición oral

¿Qué importancia tiene recitar tus poemas delante del público?

Para mí la tiene toda, tiene mucha importancia. Y hoy en día mucho más. Pero eso es algo que no es nuevo. La literatura y la comunicación oral siempre han estado unidas. Tanto Dickens como Lorca hicieron muchos recitales. La tradición oral siempre ha estado presente, y en Euskal Herria también. Para mi eso es muy importante y hoy en día lo es mucho más. Creo que hay una vuelta a lo oral. La comunicación oral está muy presente en nuestra sociedad. Aunque parezca que no lo esté, creo que está mucho más presente que la comunicación escrita. La gente cuenta historias. Y es la historia, mucho más que la forma en que se cuenta, mucho más que los medios que se utilizan, la que tiene una importancia mayor. Y yo creo que esa búsqueda del lector va a ser cada vez más frecuente.

Reivindicas la tradición oral. ¿Qué eco de dicha tradición intentas transmitir?

La tradición oral no es algo del siglo XIX. Creo que es algo que hay que dejar claro. En Nueva York ahora mismo hay tradición oral. Cuando estuvimos en Brooklyn recitando poesía se nos acercó un poeta callejero. Él no publicaba ningún libro, tan sólo hacía rap, creaba los poemas y los cantaba. El contar historias no es algo exclusivo de África. También en los países desarrollados la gente cuenta historias porque necesita de esas historias para vivir. Por ese camino es por donde veo la comunicación oral y no tanto ligada a la tradición. Se trata de esa comunicación que está muy viva tanto aquí como en Taiwan o en Nueva York. Personalmente me parece que es algo que está muy vivo, que nunca se acabará esa forma de comunicación, la de contar historias oralmente.

Un juego de palabras

Para terminar la entrevista te propongo unas cuantas palabras.

Vejez

En la vejez el ser humano es débil. A mi me parece muy interesante esa debilidad. Los adultos tienen ideas fijas que les acompañan toda su vida. Pero en la vejez todas esas ideas se cuestionan y se le da importancia a otras muchas cosas. Esa debilidad, esa debilidad humana me parece muy interesante. Me gusta estar con los ancianos. Parece que en nuestra sociedad los viejos sobran. La nuestra es una sociedad de jóvenes, en los anuncios… Todo está dirigido a los jóvenes.

Familia

Por un lado la familia es necesaria mientras que por otro lado tienes que salir de allí para comenzar tu camino. La familia son dos cosas al mismo tiempo. Puede ser el hogar y también una cárcel.

Amor

Para mí el amor, y no lo estoy exagerando, es lo más importante. Cada vez lo tengo más claro. Por amor puedes ir a vivir a Sudáfrica, dejándolo todo. Por amor puedes abandonarlo todo, el trabajo, la familia. Creo que es el sentimiento más intenso, más poderoso. Algo necesario para vivir. .

Mar

El mar… El mar es el camino, la libertad, la calma. El mar lo es todo. Es algo que he reflejado y que se hará más evidente en mi próximo trabajo. En él el Atlántico es el protagonista.

(Mil gracias a Ainhoa Urberuaga, sin ella esta entrevista no hubiera sido posible)